|
|
La
cantidad de alimento necesaria para producir un kilo de conejo vivo
determina el índice de consumo o conversión.
Los componentes del consumo de alimento son los reproductores machos
y hembras y sus crías. De tal forma hablamos de conversión
efectiva al involucrar a todos los participantes en el gasto de la ingesta
que concluye en la obtención de la unidad medida del producto
en pie.
La conversión, además de tener variables genéticas
y alimenticias tiene otras de características eminentemente zootécnicas,
que además son las que le dan mayor movilidad.
Las características zootécnicas que condicionan el consumo
de alimento que determina la conversión son:
1- La
relación macho-hembra.
2- El ciclo de reproducción.
3- El índice de mortalidad.
4- Las pérdidas por desperdicios de alimento.
En un plantel de 500 vientres donde se empleen 50 machos (relación
10:1) en vez de 20 (relación 25 a1) como seria lo racional y
adecuado, el consumo anual de alimento se incrementara en 1440kg, empeorando
la conversión. De manera que la relación macho-hembra
es una variable de la conversión fácilmente ajustable.
Con el ejemplo dado, queremos destacar la importancia que tiene no excederse
en el número de machos más allá de lo estrictamente
necesario.
Del ciclo de reproducción que se practique (intensivo, semintensivo,
extensivo) dependerá la cantidad anual de días improductivos
de la coneja, tomado como tales los días que no esta criando.
Una coneja que haya tenido 5 pariciones en el año paso 215 días
improductivos; si hubiera tenido 7, los días serian 155, y con
9,95 días improductivos. Como estos días están
gravados por su consumo de alimento que tiene que ser amortizado por
el producto final (el Kg. de conejo en pie), cuanto mas numerosos sean
los dias de mayor va a ser el índice de consumo. Por lo tanto,
los ciclos de reproducción gravitan directamente en la conversión.
Otra variable que actúa modificando a veces significativamente
la conversión es la tasa de mortalidad.
Los gazapos que mueren durante el desarrollo, en cualesquiera de las
etapas, han consumido una cantidad de alimento que debe ser prorrateado
entre los que sobreviven para que carguen con los gastos. Esto muestra
a las claras que la conversión efectiva es tan móvil como
lo son sus variables.
Hay que tener en cuenta que la incidencia de la tasa de mortalidad en
el índice de consumo como variable esta asociada al periodo en
que se producen las bajas, ya que los gazapos que mueren en las etapas
avanzadas del desarrollo han consumido mas alimento que los que se malogran
en las primeras.
De lo dicho hasta aquí sobre las variables se desprende que cuantos
menores sean los ciclos improductivos de las conejas y mas numerosos
los gazapos terminados de que ellas se obtengan, el prorrateo de todo
el consumo fijo de machos y hembras por unidad comercializada será
inferior, favoreciendo la conversión.
El desperdicio de alimento que en mayor o menor medida siempre se produce,
es otra de las variables de la conversión efectiva. Esto sucede
en el almacenaje cuando no se guardan las debidas precauciones en la
distribución y en los comederos, en este último caso por
la acción de los animales, favorecida muchas veces por diseños
inadecuados de esos accesorios o cuando los molinos producen un peleteado
muy largo (superior a los 10mm).
Estas precisiones explican por que la conversión efectiva, que
es la que interesa por su trascendencia económica, no puede manejarse
como coeficiente absoluto determinado por la raza, si no que tiene una
movilidad tal que no puede ser convenido "a priori", al menos
con precisión. No obstante, se reconoce en nuestro medio que
para producir un kilo de conejo en pie se necesitan entre 4 y 4,6 kilos
de alimento balanceado, con una expectativa que puede variar estos índices
a menos de 4 kilos, con el solo arbitrio de la eficiencia de todos los
órdenes.
En el cuadro 11 ejemplificamos algún índice de conversión
en función de la incidencia de sus principales variables.
En las primeras columnas hemos tomado una producción posible
por vientre (mensual y anual respectivamente); en la tercera, los limites
de mortandad, y en las siguientes, el promedio de peso terminal de los
gazapos a los 90 dias.
De este cuadro se pueden deducir la importancia que tienen en la determinación
del índice de consumo las crías que se obtengan por vientre
y el peso al que lleguen al fin de la crianza.
Si aplicamos este cuadro a lo que acontece en nuestras granjas tenemos
que concluir con la conversión se halla muy próxima a
los 5:1, lo que es exageradamente impropio y económicamente negativo.
De todos modos, esto explica en gran parte el continuo peregrinar de
granjeros que inician y desactivan sus explotaciones al no encontrar
en ellas compensaciones a sus esfuerzos.
Por los datos que venimos recogiendo desde hace muchos años por
nuestro andar en las diferentes granjas del país, la producción
media por vientre oscila entre los 2 y poco más de 2,5 gazapos
mensuales, con un peso promedio a los 90 dias de 2,4 a 2,5 kilos. Basta
identificar estos resultados con las conclusiones aportadas en el cuadro
11 para no extendernos en mayores comentarios. Por supuesto que hay
algunos productores (no muchos) que superan esos índices, aunque
no mas allá de un 20/25 por ciento.
Todas estas consideraciones reafirman la teoría de que la cunicultura
industrial no puede ser practicada sin antes haber adquirido la debida
capacitación teórico-practica. El éxito en la producción
de conejos para el consumo se fundamenta obtener una determinada productividad,
que si los conocimientos necesarios es imposible alcanzar. Es indudable
que aquel que junte un macho y algunas conejas obtendrá una variada
producción de gazapos; pero el lograrla dentro de ciertos márgenes
estrictamente económicos es una tarea totalmente diferente.
El análisis que hemos hecho sobre el índice de consumo
arroja una conclusión interesante para el productor que necesite
mejorarlo: hay variables que una vez encauzadas arrojan resultados inmediatos,
otros necesitan de un periodo más prolongado, pero todas son
manejables para el productor.
Las medidas a tomar para alcanzar una conversión más conveniente
son las siguientes:
1- Racionalizar
la relación macho-hembra.
2- Realizar los ajustes necesarios en el programa de reproducción.
3- Elevar la viabilidad de los gazapos, sobre todo durante el primer
mes de vida (por ser el la alternativa mas manejable)
4- Evitar todos los desperdicios de alimentos.
5- Elevar el promedio de peso de los gazapos a los 90 dias a través
de una rigurosa y constante selección de los reproductores.
En nuestro
país, el componente alimentación en el costo de producción
tiene una incidencia cercana al 80%. Este dato por si solo vale para
demostrar lo negativo que puede resultar el empleo discrecional de este
rubro a través de la carencia de racionalización.
|