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Cabaña
"La Patricia"
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Forestación |
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plantaciones internas de árboles son las que se encuentran dentro
de la superficie destinada a la explotación, y su función
es atemperar los efectos del calor del verano.
El conejo es muy susceptible a las altas temperaturas, que lo abaten con facilidad. Entre las hembras preñadas y los gazapos de pocos días de vida, el calor suele ocasionar estragos si no están debidamente protegidos. La cría bajo techo con ventilación natural1, donde se concentra gran cantidad de animales por m2, contribuye al desmejoramiento del clima dentro de los locales. El calor irradiado por los animales, más el de la atmósfera forman un ambiente pesado e insostenible cuando no media un factor regulador. En las instalaciones al descubierto son aún mucho más críticos esos momentos. Durante el verano, la sombra de los árboles permite este tipo fe explotaciones. En esos emplazamientos los animales están más expuestos a todas las contingencias climáticas. Para que la sombra sea más eficaz, no sólo debe cubrir las instalaciones sino también una ancha franja de las inmediaciones, para que el aire al pasar regule su temperatura. De manera que el árbol en este tipo de explotación es una parte más de las instalaciones primarias. La forestación interna tiene que estar compuesta por especies de hoja caduca; en la perimetral se pueden incluir otras variedades. Ya hemos dicho que lo álamos son los más empleados; se reproducen por estaca, brotan con suma facilidad y se desarrollan con rapidez.
Los productores que cuentan con emplazamientos a la intemperie, que son la mayoría, suelen interrumpir el ciclo reproductivo durante 2 meses de calor más intenso, llevados por viejas costumbres o por falta de instalaciones adecuadas. Esta actitud podría justificarse en épocas pasadas, cuando no se tenía los conocimientos técnicos actuales que permiten superar inconvenientes aún más graves. Obrando así sólo se logra sustituir la mortalidad posible, con el perjuicio económico consiguiente, por el cese temporario de la reproducción, pudiendo llegar a significar un quebranto mayor aún entre el lucro cesante y los costos de mantenimiento. La cría y reproducción de los conejos debe ser practicada durante todo el año sin interrupción, porque la especie ha demostrado su actitud para tal fin. Corresponde al productor entonces, rodearla de las condiciones más favorables, desde un alimentación equilibrada y alojamiento confortable hasta un manejo adecuado. Las plantaciones de árboles que circundan los galpones de crianza o crecen a espaldas de las conejeras, a la intemperie, son consideradas dentro de las necesidades primarias cuando se proyectan las nuevas instalaciones. A los 2 años de plantados los árboles prodigan una sombra medianamente adecuada. Al principio conviene plantar más estacas que la cantidad final de árboles que se dejarán cuando éstas se desarrollen, poniéndose a cubierto de las que no broten.
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