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  Las Instalaciones: Fuentes de agua

Bajo techo. Distribución de las naves

En realidad casi siempre es el terreno el que determina la distribución de los locales; la orientación no tiene mayor importancia por tratarse de construcciones abiertas generalmente en sus cuatros lados.
De todos modos, siempre conviene orientarlos tratando de impedir la penetració del sol de la tarde durante el verano. De no mediar inconvenientes topográficos, la distribución puede hacerse en línea o en paralelo. Como cada núcleo de crianza comprende dos galpones, maternidad y engorde, la distribución en línea o en paralelo se refiere a la ubicación de estas unidades.
la formación en línea es la más indicada; los integrantes de los distintos núcleos de crianza quedan ubicados cabecera con cabecera, siendo prudente que estén a una distancia de 8 a 10 m. unos de otros, ya que esa es la zona de circulación de los vehículos que transportan el alimento cuando se cuenta con silos. En esta formación se agrupan las maternidades en un sector y los locales de engorde en otro contiguo.
La distribución en paralelo intercala los galpones por núcleo, frente con frente: uno de maternidad y uno de engorde.
No es tan funcional como la anterior pero en ocasiones no queda otra alternativa que adoptarla. es aconsejable un distancia de 8 a 12 m entre una nave y otra para facilitar la renovación del ambiente.
Siempre es aconsejable estudiar en detalle las posibilidades que brinda el terreno para optar por el ordenamiento más adecuado, evitando distanciar los locales.
Una de las causas que puede determinar la ubicación y el ordenamiento de los galpones es la sombra, aprovechando la existencia de una adecuada plantación de árboles.

Características de las naves

Tradicionalemte la cría de conejos, a partir de la adopción celular definitiva, se desarrolló en jaulas de madera instaladas al descubierto. Con el tiempo y en la medida que la cunicultura fue adquiriendo imporatncia económica, fueron cambiando los materiales y las características de su construcción y también los sistemas de explotación.
El conejo comezó a convivir con el hombre en espacios cercados, en pozos y en corrales. Cuando se lo confinó en una jaula se produjo el primer paso hacia la racionalización de la evolución zootécnica de la especie. Muchos siglos después la cunicultura se definiría entre dos sistemas de absoluta vigencia en la actualidad: la cría cubierta o bajo techo y la cría descubierta o a la interperie. la cría cubierta, la última en difundirse masivamente va ganando cultores día a día en nuestro país. este sistema consiste en albergar a los animales en un ambiente adecuado y rodeado de las mayores comodidades. esto permite la cuidadosa asistencia del animal con menor empleo de mano de obra y facilita los controles de producción, higiene y sanidad.
Por lo común el productor emplea un mismo galpón para los reproductores y el engorde. Esto se debe a que en general se manejan pequeños grupos de conejos (entre 50 y 200 reproductores). Siempre es más conveniente separar el engorde de la maternidad, y tartar que los respectivos galpones no sobrepasen los 50 m de longitud. de todos modos la cantidad de vientres a albergar en un mismo local no deberá ser superior a los 500, siendo aconsejable entre las 400 y 500 conejas. Para determinar las dimensiones que han de tener estos galpones (maternidad y engorde) hay que remitirse a las de las jaulas que se instalarán en ellas, ya que éstas no están estandarizadas y cada fabricante les da las medidas que le conviene. De todos modos, como norma general, hay que prever que los galpones tengan un ancho como para poder instalar cuantro filas de jaulas, que normalmente requieren de 10 a 12 m de luz del espacio cubierto, por una extensión regulada por la cantidad de cinejas a instalarse, rigiendo para el engorde similares principios técnicos.
Las características de construcción de estos galpones son similares a la utilizadas en avicultura, buscando alcanzar una correcta ambientación para los animales, haciendo hincapié en la ventilación y en la regulación de la temperatura interna, puntos claves para el mayor beneficio de la cría bajo techo.
Al respirar, los conejos absorven oxígeno del aire y exhlan anhídrido carbónico y agua, aumentando su tenor en la atmósfera. llevada esta situación a un caso extremo acabaría con la vida de los animales tras producirles todo tipo de alteraciones orgánicas. También el amoníaco de la orina contribuye a alterar la pureza del ambiente.
En procura de una correcta ventilación, los tinglados se proyectan con dos aberturas que se extienden a ambos lados de la zona más alta del techo; así, cuando el aire caliente asciende provoca una depresión natural al escapar por dichas aberturas. de este modo se produce la rotación ambiental al ingresar por los lados descubiertos inferiores nuevas masas de aire fresco y puro.
Estos galpones pueden tener o no cabeceras ciegas. Normalmente se montan sobre parantes, distantes entre 3 y 5 m, para aprovechar al máximo la capacidad natural de ventilación. Los lados abiertos se protegen con alambre tejido para evitar el ingreso de pájaros y alimañas y se cubren con cortinas levadizas que regulan la atmósfera interna. A lo largo de la parte inferior va un pequeño zócalo de no más de 20 cms de alto para permitir que el pelo adherido se volatilice. en casos de frío extremo se pueden colocar fuentes de calor y durante el verano, ventiladores. este tipo de edificación está proyectado para zonas templadas, predominantes en nuestro país. en lugares fríos, los tinglados tendrán que ser más cerrados y bajos. Siempre resulta mucho más fácil contrarrestar los efectos del frío que los del calor. Un medio que se considere adecuado para el conejo debe tener una temperatura cercana a los 15ºC y una humedad del 60%. No obstante este animal soporta y se adapta fácilmente a temperaturas entre 5 y 30ºC.
El cuadro 13 presenta los materiales más comunes en la construcción de los tinglados.


COPIAR CUADRO 13 PAGINA 120

El techo incide en la atmósfera interna de la nave, por eso deben cuidarse sus detalles de inclinación y revestimiento y la posibilidad de que tengan sombra. Hay materiales más térmicos que otros. en este aspecto, en orden de eficiencia figuran:

Panel de paja: muy térmico; dificultta el control sanitario; duración limitada.
Chapa de aluminio: eficaz mientras dura su brillo; costosa; eterna.
Chapa de fibrocemeneto: termicidad aceptable; frágil; barata (la más empleada).
Chapa galvanizada: calurosa; cara; eterna.

A estas tres últimas cubiertas se las puede tratar con pintura blanca o de aluminio para que reflecten los rayos solares. Otras alternativas son: la sombra, cubrirlas con pasto o paja haciendo un colchón, instalar picos asperosos de riego. este último sistema es doblemente eficaz que no sólo disminuye la temperatura del techado sino que contribuye a mantener las condiciones higrométricas deseadas en los días en que éstas son insuficientes.
La altura y la caída del techo son importantes cuando se trata de ambientes naturales, ya que facilitan la ventilación. para ello la primera será alrededor de 5 m y de un 40% la otra. Estos son detalles a considerar por su relevancia.