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Cabaña "La Patricia"

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  Emplazamientos e instalaciones

Toda actividad zootécnica se sustenta en seis fundamentos que son: genética, alimentación, sanidad, manejo, instalaciones y comercialización. De la interpretación que cada empresa les de dependerá el rumbo que tomen.

Las instalaciones para la cría de conejos revisten un papel relevante ya que constituyen el 80-5% del costo de inversión.

Las instalaciones son todos los bienes inamovibles implantados en el terreno o fijados a las estructuras. Las dos más importantes de esta industria son los galpones y las jaulas.

En los sistemas bajo techo, están insumen 40-45% de la inversión y aquellos, el 30/42%. Hay que ser muy cuidadoso cuando se hacen las primeras inversiones en la elección de ambas, ya que no es nada fácil recomponer una compra de instalaciones y resulta muy oneroso trabajar con estos bienes cuando se interponen con la eficiencia. Una instalación defectuosa dará resultados análogos.


Ubicación del emplazamiento.

Cuando se dispone del lugar para emprender la cría de conejos, lo más razonable es adaptarse al medio, aunque siempre existe un lugar más apropiado que otro, ya sea por el aprovechamiento de una instalación de agua, por la proximidad de las dependencias centrales o por otras causas. Y es importante que se atiendan esas circunstancias pues beneficiarán la inversión realizada.

Una arboleda puede ser otra causa de elección si está compuesta por especies adecuadas y distribuidas de manera que faciliten la ventilación y brinden la sombra necesaria o esté dispuesta perimetralmente para contener los vientos.

Es importante valorar el posible aprovechamiento de la sombra existente sobre todo cuando se proyecta la cría al descubierto, donde la demanda de fresco en los días tórridos de verano es imperiosa.

También interesan la altura del terreno y su drenaje natural.

Los terrenos bajos promueven microclimas desfavorables para la salud de los conejos.

Esas condiciones pueden darse, en forma total o parcial; pero cuando se decide elegir el lugar deben tenerse en cuenta las siguientes posibilidades:


Las instalaciones existentes


Las plantaciones forestales


El terreno


Las vías de acceso y la circulación interna


Las posibilidades de expansión


El primer punto concierne a las fuentes de agua, a las instalaciones eléctricas y a los depósitos. En cuanto al agua, hay que cerciorarse de su absoluta potabilidad, siendo sus requerimientos los mismos que para el hombre.

Referente a los depósitos siempre hay que disponer de construcciones seguras para almacenar el alimento cuando se recibe fraccionado, el material de cama del nido y los útiles de trabajo. De manera que si los hubiera, sería otra circunstancia favorable a ponderar ante la elección del lugar de emplazamiento.


En el caso de las arboledas, conviene recordar que pueden ser de muy diversos tipos, y de acuerdo con elle, resultar un beneficio o un estorbo (plantación en monte, diseminada, especie de hojas perennes, etc.). Las especies más afines son las que no impiden el paso de los rayos solares en invierno, y atemperan con su sombra los rigores del verano. Entre las más indicadas figura la rica variedad de álamos (musolino, 214, etc.), especie de hoja caduca que crece de gajo y muy rápidamente. Otras especies empleadas son los paraísos, los sauces y olmos.

Nuestros campos están poblados de plantaciones de eucaliptos, casuarinas y aunque en menor medida de diversas coníferas las que servirán a los fines propuestos si forman un vallado perimetral total o parcial alrededor del lote destinado al conejar. Si las coníferas están muy próximas entre sí, como sus ramas son muy tupidas y parten desde la base, deberán podarse dejando el tronco descubierto hasta una altura aproximada a los 2 m; de esa manera el pasaje del viento se efectuará sin tropiezos.

En el caso de los eucaliptos, se deberá establecer una distancia prudencial entre ellos y las instalaciones, nunca inferior a 30/35 m, por la facilidad con que se desgajan. La arboleda de contorno, ubicada adecuadamente, detiene los vientos fuertes y protege las instalaciones.

El tercer punto tiene en cuenta la cota de altura del terreno respecto del lugar y su caída (drenaje) natural. Las zonas bajas deben evitarse porque al ser muy húmedas dificultan las tareas de limpieza de las instalaciones a la interperie, produciendo un ambiente desfavorable. No basta con que el nivel del terreno sea elevado; debe tener suficiente caída para desaguar sin inconvenientes, las zonas sin hondonadas que faciliten el escurrimiento de las aguas serán las más apropiadas, no sólo por la estabilidad ambiental sino porque evitan la proliferación de insectos sobre todo de mosquitos, vectores de una de las enfermedades más temidas por el productor: la mixomatosis.

Hemos dicho también que los accesos y la circulación interna son dignos de tenerse en cuenta cuando se piensa en la ubicación de la granja dentro de una zonificación general establecida con antelación. Hay que tener presente, cuando se trabaja con silos, que los camiones graneleros deben acercarse hasta las inmediaciones de los emplazamientos de la granja transportando varias toneladas de alimentos, lo mismo que cuando se recibe fraccionado, con a diferencia que se descargara en los depósitos. Los caminos internos tienen que estar lo suficientemente consolidados como para aguantar la fatiga de ese trajinar y poder usarlos aún después de las lluvias. La amplitud de los accesos es siempre beneficiosa porque permite a los vehículos maniobrar con facilidad.

Es importante, cuando se dispone de cierta infraestructura, evaluar las posibilidades de su aprovechamiento.

La cunicultura es una industria relativamente nueva, en constante expansión. El productor, normalmente comienza con pequeñas unidades de crianza con vistas a su desarrollo. Cuando se determina la zona donde va a instalarse el conejar, hay que considerar posibles ampliaciones tratando que el lugar escogido garantice dicha proyección con generosidad.

 
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