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Cabaña
"La Patricia"
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Fuentes de agua |
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| El
agua en cunicultura
En la mayor parte de las antiguas explotaciones, familiares y caseras, quedaba excluida la bebida por considerar que el agua era la causa de que este roedor apariencia con el vientre hinchado y consecuentemente con aparición de diarrea. La mayor parte de los trastornos intestinales de esta especie animal se achacaran al uso del agua como bebida, lo que constituye un error y una práctica irracional sin fundamento científico alguno. Que la especie conejo necesita agua no se puede dudar; como también necesitan agua el hombre, los animales y las plantas. Si examinamos la composición química de a carne de conejo encontraremos el siguiente resultado: Agua.................. 68,44% Proteína............. 20,77% Grasa................. 3,77% Cenizas.............. 1,49% En la práctica, un animal tomará como bebida la cantidad que verdaderamente necesita su organismo. El conejo necesita el agua para su vida y es absolutamente necesario proveer a esa necesidad ampliamente, ya que el animal ni es glotón ni irreflexivo, aunque este último calificativo parezca impropio de la especie . Fuentes de agua
En realidad, entre lo ideal y lo que va en camino de serlo, existen muchas posibilidades con las que es factible desenvolverse correctamente cuando se elige con prudencia selectiva. La fuente de agua de bebida es una de las inversiones que se suele desechar o posponer, ya sea porque se aprovechan simples bombeadores familiares o porque se colocan equipos precarios con poca capacidad de reserva sin reparar en la potabilidad del agua. El conejo, al contrario de lo que se pensaba, es un gran bebedor; llega a beber más del doble de la cantidad de materia seca que ingiere. Como cálculo general el consumo diario de agua asciende a unos 31 por madre (considerando la totalidad de los efectivos). En función de este dato es recomendable prever una reserva líquida por lo menos de una semana, como también la instalación de depósitos intermedios con capacidad para el abrevamiento de un par de días, que serán muy útiles ante la eventualidad de tener que dosificar el agua con algún fármaco.
Otras veces se rellena el bebedero, añadiéndole una cantidad de agua limpia sobre la antigua y quizás, sobrante del día anterior. Constituye una mala práctica no cambiar todos los días el agua de bebida.
Tampoco, y por la misma razón, podemos olvidar la limpieza diaria del bebedero a no ser que exista una instalación de agua corriente, en cuyo caso el cuidado del agua de bebida lo traspasamos al depósito general. Hemos también de tener presente que el agua constituye no sólo una necesidad orgánica, sino que es, además un factor de crecimiento y de engorde. Está demostrado que la limitación en el consumo de agua es causa bastante para el retraso en el crecimiento y por lo tanto, en la precocidad y más concretamente en los pequeños gazapos y el agua es también necesaria en el cebamiento, ya que en esta operación la cantidad de alimentos ingerida es mayor y mayor será la cantidad de materia seca y, en consecuencia, mayor será la necesidad de agua. Y por último, no olvidemos que la falta de agua puede dar origen a la aparición del canibalismo. Este, el canibalismo, puede tener por origen otras causas, como: alimentación deficiente en proteínas, terror, presencia de perros, e incluso una aberración del instinto. No obstante, en muchos casos la causa generadora es la falta de agua en el bebedero de la parturienta. Hemos dicho que el agua debe ser potable. En las poblaciones con abastecimiento de este líquido no presenta ningún inconveniente el racionamiento del agua en el conejal. Otra cosa y bien distinta es cuando, en que el agua utilizable provenga de pozos o de otro origen en que su potabilidad quede en entredicho. Sería conveniente en este caso, antes de ponerla en uso, esperar a que fuera analizada. Química o bacteriológicamente un agua puede resultar no sólo impropia, sino altamente perjudicial. No basta que el agua aparezca clara, límpida y transparente, para que la creamos potable; hay que cerciorarse de ello y en segundo término analizar su composición y sistema de distribución. Nada conseguiríamos poseyendo un agua física y biológica conveniente si para su distribución disponíamos de una conducción deficiente. Hay que asegurar una higiene rigurosa en la distribución del agua, así como de los utensilios necesarios, empleados para alimentar los bebederos. Si en la carne de este animal existe un 68,44 por ciento de agua, es indudable que, como su organismo no la produce, su existencia se deberá a un aporte exterior. El animal ha tenido que introducir en su organismo esa cantidad de agua y como no tiene más fuente de aprovisionamiento que su dieta, es indudable que ésta deberá contar con una cierta y determinada cantidad de agua |
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